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Deseo Hipoactivo

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Alteraciones de la excitación sexual femenina
Muchas mujeres sufren esta condición. Según algunos estudios, el 19% de las mujeres entre 18 a 59 años han presentado esta dificultad alguna vez. En mujeres que están mas allá de su menopausia, el valor asciende hasta el 44%. Con datos tan impactantes, ¿cómo es que no se habían tomado las medidas de investigación y resolución del problema?
La capacidad para excitarnos es una parte fundamental de la Respuesta Sexual Humana. Hay mujeres que no son capaces de lograr un nivel de excitación erótica suficiente para que su experiencia sexual logre una descarga completa "en gracia" y "a gusto" a través del orgasmo. El problema con que se enfrentan es que dejan de gozar de la experiencia erótica, se crea una consecuencia con su pareja, mina la autoestima y puede ser el reflejo de una condición médica.
Tenenos problemas para determinar el grado de excitación entre los géneros. En cuanto al hombre, es fácil. Su grado de excitación es proporcional a la calidad de la erección. También aparece una diminuta cantidad de secresión por la uretra de la cabeza del pene. Hay un rubor sexual, o enrojecimiento en la cara, las caras internas de las piernas, y espalda. En la medida en que la tensión sexual aumenta hay mayor ingurgitación de la cabeza del pene.
En la mujer, se da enrojecimiento en la cara, pechos, espalda y caras internas de las piernas. También hay un aumento de la tension muscular como en el hombre, pero menos evidente por su volumen muscular. A nivel genital se dan dos reacciones principales. La ingurgitación, o "hinchazón no infecciosa" de los labios vaginales mayores, menores y clitoris.

Luego, tenemos el componente "secretorio" o "de lubricidad". Se da una salida de secresión poco viscosa, o "resbalosa". Es una vergüenza que hasta hoy no sepamos bien su origen o producción.

La valoración de la excitación en la mujer es más complicada, pues de 100 parejas evaluadas 48% reportaron dificultad para excitarse, 33% para mantenerse excitadas. Lo raro es que 86% mujeres relataron que su experiencia erótica fue satisfactoria, mientras que solo 15% de sus parejas repararon en su pobre excitación. Esto significa que la mujer tiene poca fidelidad en sus sensaciones sexuales y su pareja aún menos. Así, para que una pareja manifieste la dificultad, el grado de disfunción debe ser avanzado y significativo.

Hay tres síntomas principales de esta disfunción sexual. La sensación de hastío o desinterés sexual, con el respectivo problema de sensación de baja excitación y dolor genital. Esta disfunción no suele venir sola, pues pueden haber conductas evasivas, de temor al sexo, anorgásmia, que pueden terminar complicando el cuadro con disfunciones sexuales adicionales.

Para estudiar el problema, requiere que el Sexológo ejecute una valoración sexológica completa y considere la participación de otras enfermedades como Diabetes Mellitus, Trastornos Tiroideos, Hipertensión Arterial y otros. De igual forma, hay que valorar los medicamentos tomados, incluso los que no requieren de una receta médica, y los "naturales". Es posible que pida una valoración del Ginecólogo o Urólogo. La experiencia nos dice que aún cuando hay una condición médica evidente, la participación del Sexólogo para reconstruir la capacidad para expresarse eróticamente es indispensable.
Uno de los errores que se ha dado es asumir que la forma de excitar sexualmente a la mujer es similar a la del hombre ¡Gran Error! En primer lugar la mujer NO es un hombre que orina sentada. Las mujeres necesitan, hombres presten atención de una estimulación que va mucho más allá de tocarle los genitales.

Ella debe involucrarse íntimamente; escuchando a su amado; sintiendo su contacto en todo su cuerpo; sabiendose acariciada de diversas formas, en todo el cuerpo. Ademas, que hay una expectativa de continuidad y expectativa a futuro en su involucramiento. Las caricias deben variar y aplicarse en diversas intensidades.

Para mantener la excitación, la fantasía y la creatividad son ingredientes importantes. Nuevamente declaro que no se puede equiparar la fantasía sexual masculina con la femenina. Es sorprendente saber que otros tipos de sensaciones que en el hombre provocarían dificultad o fracaso de la respuesta erótica, en la mujer causan lo contrario.

El hombre debe entender y compenetrarse en el mundo de fantasía de ella y contribuir positivamente hacia su satisfacción y sincronización. Tan importante es, que hay mujeres que experimentan orgasmos al besar a su pareja e imaginar lo que va a pasar, si él sabe qué decirle.
Personal médico o psicológico inexperto puede sugerir el uso de pornografía orientada al sexo masculino, que lejos de excitar puede inhibirle o causarle repugnancia. Luego, no cualquier representación gráfica de desnudez, estimula al género femenino. Las poses de los modelos masculinos no van en el mismo estilo o despliegue de su genitalidad.
La fantasía erotica femenina tiene un argumento. Hay un fin, en el que existe un riesgo o posibilidad de una confrontación.
Muchos problemas de Desorden Femenino Excitativo se originan porque la pareja se vuelve "sexualmente analfabeta"; es decir, no entran en "tono" con el tipo de caricias que a ella le gustan. No aprende a hacerle el amor; a "leer su topografía erótica".
Su estrategia erótica se vuelve monótona y predecible, o bien, tristemente torpe. Algunas veces esto responde a que él no se ha percatado de las necesidades de ella, o bien, por que él sufre de alguna disfunción por lo que la expresión erotica nunca puede desarrollarse en un clima de confianza o de plenitud.

Se han usado medicamentos para resolver el problema, pero el índice de éxitos es mejor cuando se incluye la Terapia Sexual para el desarrollo del erotismo en la pareja.

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