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Sensibilidad

La sensibilidad de los pechos de la mujer al estímulo varía considerablemente de una mujer a otra. Algunas encuentran sus pechos sumamente sensibles a su propio toque y/o al de su pareja, mientras que otras tantas no experimentan sensación agradable en absoluto. Las razones para esto se piensa que son de naturaleza tanto fisiológica como psicológica. Algunas mujeres tienen más terminaciones nerviosas localizadas en sus pezones y pechos que otras. La relación de una mujer con sus pechos también tiene influencia en su sensibilidad. Si le gustan sus pechos y tiene una relación positiva con ellos, está más abierta a las sensaciones físicas que ellos producen. En consecuencia es probable que ella perciba esas sensaciones de una manera positiva. Si a la mujer no le gustan sus pechos, por las razones que sea, está menos abierta y en consecuencia menos consciente de cualquier sensación que ellos puedan producir. Si ella no es consciente de ninguna sensación es menos probable que las perciba como agradables. El ciclo menstrual de la mujer a menudo influye en la sensibilidad de sus pechos, muchas experimentan periodos de ablandamiento del pecho que hace cualquier estímulo sexual insoportable. La sensibilidad de los pechos al estímulo puede sufrir súbitos altibajos durante el embarazo y lactancia debido a los cambios físicos y fisiológicos que experimenta la mujer durante este período. La madre puede experimentar el orgasmo mientras alimenta a su bebé aun cuando encuentra que sus pechos son insensibles al estímulo de su compañero quince minutos después, o viceversa. En consecuencia, no hay ninguna regla que se aplique a todas las mujeres con respecto a la sensibilidad del pecho.

La conexión entre el estímulo de los pechos, la excitación sexual, y las sensaciones genitales que algunas mujeres experimenta es el resultado de las conexiones eléctricas y químicas comentadas anteriormente. Estos químicos se sueltan durante el estímulo del pezón sin tener en cuenta si la mujer o adolescente ha estado alguna vez embarazada o ha amamantado antes. Esto se demuestra por el hecho de que los pechos de algunas mujeres siempre producen un poco de leche, empezando en la pubertad, y por las mujeres que amamantan bebés adoptados. Si una mujer estimula frecuentemente el pezón, simulando amamantar a un bebé recién nacido, probablemente empezará a segregar leche. La mujer no tiene que encontrar a sus pechos sensibles a la estimulación para que esto ocurra. Algunas de nuestras respuestas físicas se conectan de forma muy complicada y quedan fuera de nuestro control.

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