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Placer propio

Placer propio

Tengo muchas amigas y otras tantas conocidas, y ninguna, NINGUNA se masturba... sé que no es así, pero resulta raro obtener una respuesta afirmativa.

A propósito de que éste sea uno de los temas más injustamente tratados como “moralmente censurables”.
Cuando estás en la infancia (en el caso de las personas prematuras, como yo. Je je.) o en la adolescencia , llega un momento en el cuál descubrís que si tocas tu cuerpo de cierta forma, te provocarás un placer que antes no conocías. Luego escuchas las amenazas: el infierno, padecimientos como caídas de pelo, granitos en la cara, pelos en la palma de la mano, impotencia o frigidez, locura, enflaquecimiento prematuro… a nuestros oídos llegaron mil mitos, mil amenazas, mil creencias, mil ficciones, mil condenas y mil reseñas.
Pero luego vienen las justificaciones: los varones lo hacen porque son hombres, porque tienen derecho, porque siempre piensan en sexo… pero NINGUNA CHICA BUENA podría atreverse a concurrir en tal práctica… y si algún día… por accidente, lo hiciere… eso sería el secreto mejor guardado de su vida... simplemente porque la sociedad la condenaría (qué mal que todavía vivamos con esto).

Me dediqué a investigar acerca de éste tema de manera muy informal, en dos partes: la primera, consultar cualquier cantidad de expertos en la materia sexual, como profesores de anatomía, fisiología, sexología, psicología, etc, acerca de los daños que pudieran producir en el organismo la práctica de la masturbación, y sorprendentemente todos coinciden en que resulta, en primer lugar inofensivo, en segundo, así como la La BBC la han considerado una práctica sexual muy accesible, que permite aprender acerca del propio cuerpo, explorar sus diferentes reacciones y expresiones sensuales/sexuales (y ayuda a reconocer qué es un orgasmo), innovar o fantasear con el propio erotismo, mantener el tono o vigor de los genitales, liberar tensiones sexuales/físicas/psíquicas (también alivia molestias menstruales o pelvianas), cosas casi todas ellas que, además, serán de inestimable ayuda como preparación para unas relaciones sexuales mucho más satisfactorias y con mayor compenetración entre las dos personas. La bibliografía consultada coincide con todo eso, sólo que acotan: “Algunos expertos consideran que es una conducta inmadura sólo y cuando sea la única práctica sexual y se practique de manera compulsiva a pesar de que puedan utilizar otras prácticas sexuales”.
La segunda parte de mi investigación es “de campo” y una de las conclusiones más importantes es que de las mujeres que conozco, ninguna se masturba (¿o será que ninguna lo reconocería jamás, ni que su vida dependiera de eso?)
Todo esto viene a colación por una canción (Con Mis Manos) que es de Bebe (cantante española), que trata acerca de este tema (que alegría para mí escuchar una canción acerca del tema). Parte de la canción dice: “En el sillón de mi cuarto pienso en ti con mis manos. Una y otra vez, que barbaridad…”.
_ ¿Por qué negarnos la autosatisfacción?
_ ¿Por qué actuar como que si el contacto con el propio cuerpo fuera un crimen, un acto asqueroso, digno de repulsión y vergüenza?
_ ¿Por qué depender siempre de otra persona para satisfacer nuestro deseo sexual?
Por esto encuentro de gran importancia la masturbación femenina, puesto que el objetivo último de esta moral que la censura es, quizá, evitar que las personas sean emocionalmente mucho más independientes, más creativas y con más iniciativa.
De hecho, algunas personas asumen como traumático el descubrir que su pareja recurre a veces a la autosatisfacción. Esta intolerancia hacia la masturbación individual, practicada en el marco de una relación de pareja consolidada, es vista como una especie de prueba del fracaso. Creo que cuando alguien se expresa así, está indicando su temor, en principio a que eso constituya un signo de insatisfacción en la sexualidad compartida, cosa que puede ocurrir, pero, dada la vehemencia con que a menudo se expresan tales personas, cabe sospechar que quizá también expresan temor a la pérdida de control sobre la singularidad y libertad esencial de su pareja sentimental (o la ilusión de ese control).
En su canción Bebe termina “no pienso llorar, de eso ya me cansé, hoy voy a chillar, voy a andar con mis pies”. Y entiendo que lo que dice es: No puedo depender de otra persona para sentirme bien. Desde hoy soy responsable de mi bienestar, de mi satisfacción. No le voy a conceder ese control a un hombre. Puedo sentir satisfacción con mi pareja, y aún sola, y también así soy feliz.
Como podemos ver, la masturbación es algo más complejo de lo que parece y las mujeres deben practicarlo con más frecuencia con el único objetivo de conocerse logrando mayor satisfacción al momento del encuentro con su pareja.

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